¿Y qué pensaba la gente de todo esto?
La sociedad catalana ante la esclavitud: proesclavistas y abolicionistas
Por un lado, las élites económicas, representadas por la Junta de Comercio o por el Círculo Hispano-Ultramarino de Barcelona, encabezaron la defensa de la esclavitud.
En el año 1841, la Junta de Comercio de Barcelona publicó un manifiesto en el que se oponía a las pretensiones abolicionistas de los británicos en Cuba y expresaba su rechazo a que el Congreso de los Diputados pudiera debatir si era necesario o no abolir la esclavitud en las Antillas españolas.
“…. temor de que nuestro Congreso se empeñe inconsideradamente en la cuestión de esclavitud y en realidad si esto aconteciese la sola discusión sería una señal de terrible alarma para nuestras posesiones ultramarinas, porque aquellos habitantes recelosos de la inexperiencia y ardimiento declamatorio que acompaña generalmente semejantes debates, verían en ellos el origen de una lucha estemporánea [sic] pero que pasmaría el espíritu de empresa y la confianza se extinguiría en aquellos países, hasta el punto de provocar la emigración de los blancos con sus capitales”
En aquel manifiesto mostraban también, y sobre todo, su total oposición a secundar las pretensiones abolicionistas británicas:
“Nosotros invocaremos con toda la energía que merece la gravedad de este negocio el apoyo de la Junta de Comercio para que represente al Supremo Gobierno a fin de contener estas invasiones extranjeras con grave peligro de la soberanía de la metrópoli. Este es el pretesto [sic] con que la poderosa Albión quiere infiltrarse, por decirlo así, en todas las 35 cuestiones futuras que puedan ocurrir sobre la libertad de los esclavos y si no se corta de raíz semejante abuso,plantamos desde ahora un semillero de discordias y de compromisos en nuestras colonias.
En el año 1871, se creó la sección barcelonesa del Círculo Hispano-Ultramarino, un lobby proesclavista, con los indianos Joan Güell i Ferrer y Antonio López como presidente y vicepresidente, respectivamente. Un año más tarde, se fundó la Liga Nacional de Barcelona, que se oponía a la abolición de la esclavitud en Puerto Rico. En diciembre de 1872 y enero de 1873, el Círculo de Barcelona publicó dos manifiestos: uno, firmado por hombres de negocios y políticos; y otro, firmado únicamente por mujeres, con cientos de firmas de particulares y de empresas.
No queremos la esclavitud. ¿Qué hemos de quererla si somos mujeres y católicas? Pero queremos menos aún que se suma en la barbarie a los infelices a quienes se pretende favorecer, haciendo de la hermosa Cuba, de la bella Puerto Rico, dos tribus semejantes a la desdichada Santo Domingo(…) Póngase un arma en manos de un niño y se herirá con ella. Niño es el que ha vivido siempre bajo tutela y arma mortífera la libertad para quien no sabe hacer de tan precioso don el uso conveniente(…) Mucho se habla y mucho se desbarra […] al tratar de esta delicada cuestión, porque se presta tanto a pomposas y altisonantes declamaciones […]. Pero la verdad es que los que más declaman contra la mal llamada esclavitud de las Antillas, filántropos de apariencia y católicos dedoublé, tratan con más despótico desprecio a sus criados que los habitantes de Cuba y Puerto Rico a sus llamados esclavos (…) Además, Excmo. Señor [seguían dirigiéndose a Ruiz Zorrilla, presidente del Consejo de Ministros] que uso conveniente se quiere que hagan [los esclavos] de su libertad sin preparación alguna, unos seres que por sus naturales instintos, por su condición y por otras razones de todos conocidas, no saben vivir sino guiados por el suave yugo de los consejos y del amor de sus amos, con los que se hallan identificados”
Espagne. Madrid. Réunion dans l’hôtel du duc d’Albe, des grands d’espagne opposés à la libération immédiate des esclaves des colonies.
(Reunión en el Hotel Duque de Alba de Madrid, de grandes de España opuestos a la liberación de personas esclavizadas en las colonias)
Ilustración publicada en Le Monde Illustré (11 de enero de 1873).
Gallica, Bibliothèque National de France
Cimarrón sorprendido en un monte por los perros de los arranchadores.
Copia del cuadro de Víctor Patricio de Landaluze.
Ilustración publicada en la revista La Ilustración Española y Americana, septiembre de 1874.
MMB
Pero también eran partidarios muchos sectores populares. En el año 1868 estalló la Guerra de los Diez Años, la primera guerra por la independencia de Cuba. Fue un conflicto liderado por las élites locales contra el dominio colonial español, al que se sumó la población esclavizada. Para defender el statu quo colonial, 3.500 jóvenes voluntarios catalanes se alistaron para luchar junto al ejército regular contra los separatistas abolicionistas.
Por otro lado, los sectores más progresistas promovían la abolición de la esclavitud.
El abolicionismo español comenzó durante los debates para la redacción de la Constitución de 1812, en las Cortes de Cádiz. Sin embargo, aquella primera constitución democrática no incluyó la abolición de la esclavitud. Durante buena parte del siglo XIX, prevaleció el silencio, en parte por los intereses de la corona española en las plantaciones azucareras cubanas.
La Revolución de 1868 revitalizó el movimiento abolicionista, y aún más, el fin de la esclavitud en los Estados Unidos de América tras la Guerra de Secesión.
En el año 1864 se creó la Sociedad Abolicionista Española, de la que formaron parte economistas y políticos relevantes como Laureà Figuerola, Joaquim Maria Sanromà y Francesc Pi i Margall, así como otros dirigentes liberales como Salustiano de Olózaga, Segismundo Moret y Rafael María Labra. Esta asociación contaba también con una sección femenina, la Sociedad Abolicionista de Señoras, presidida por la activista Carolina Coronado.
Entre los abolicionistas catalanes había figuras como la música y feminista Clotilde Cerdà, el editor Antonio Bergnes de las Casas, así como algunos políticos y economistas relevantes. En el año 1872 se celebró en Barcelona la primera gran manifestación abolicionista.
Don Antonio Bergnes de las Casas, [fallecido] el día 17 de noviembre de 1879.
Retrato publicado en El mundo ilustrado.
Biblioteca Nacional de España
El editor Antoni Bergnes de las Casas
Hacia el año 1840, en Barcelona, se articuló un núcleo abolicionista en torno a la figura de Antoni Bergnes de las Casas (1801-1879). Helenista, editor y rector de la Universidad de Barcelona entre 1868 y 1875, durante el Sexenio Revolucionario, Bergnes tradujo al castellano y editó varios libros abolicionistas británicos, y también dirigió la revista El Museo de las Familias, donde se publicaron artículos de orientación abolicionista.
Clotilde Cerdà y su madre, Clotilde Bosch
Biblioteca de Catalunya
Clotilde Cerdà
A la primera manifestación abolicionista celebrada en Barcelona, el 21 de diciembre de 1872, es posible que asistiera Clotilde Cerdà, conocida artísticamente como Esmeralda Cervantes. Además de ser una arpista reconocida, Cerdà era una activista a favor del feminismo y contraria tanto a la pena de muerte como a la esclavitud. Durante un viaje a Cuba, en el año 1876, defendió la abolición de la esclavitud.
Clotilde era hija de Clotilde Bosch, pintora, y de Ildefons Cerdà, ingeniero que diseñó el Ensanche barcelonés. Era nieta del indiano Josep Bosch i Mustich, que hizo fortuna en Cuba y posteriormente dirigió el Ferrocarril de Barcelona a Mataró.
Évenements d’Espagne. Meeting au Cirque Price, à Madrid, en faveur de l’abolition de l’esclavage dans les colonies.
(Eventos de España. Reunión en el Circo Price de Madrid a favor de la abolición de la esclavitud).
Dibujo de Jules Delcoq, 1873
Museo de Historia de Madrid
Manifestación en favor de la abolición de la esclavitud en las colonias españolas, celebrada en Madrid el 12 de enero de 1873 y organizada por la Sociedad Abolicionista Española.
Museo de Historia de Madrid
Las ligas de mi morena.
Portada de la revista satírica La Flaca, núm. 48 (año IV), p.2.
Viñeta que muestra la división de la sociedad catalana ante la abolición de la esclavitud en Cuba. La esclavitud cubana ondea la bandera española con la palabra “Libertad”. Si a la derecha hay defensores del abolicionismo librándolo de las cadenas, a la izquierda hay personajes que representan a las oligarquías con indumentaria medieval militar o carlista, que las estrechan más fuerte.
Ilustración de T. Padrón, Barcelona, 1873.
El ejemplar del Diario de Barcelona de 23 de diciembre de 1872 recoge una detallada crónica de la manifestación celebrada en la ciudad la víspera, para pedir la abolición de la esclavitud en las colonias. Se puede consultar el texto completo de la crónica aquí.
Cartel de la función de la obra Romper cadenas, de Lluís Blanc, a favor de la Sociedad Abolicionista Española, estrenada en el Teatro Novedades de Madrid en 1873.
Biblioteca Nacional de España










