El gran negocio de los españoles en Cuba
Los ingenios eran haciendas coloniales, en su mayoría de propiedad española o de descendientes de españoles, donde se molía y procesaba la caña para producir azúcar o aguardiente. En el año 1860, en Cuba había 1.365 ingenios, y todos funcionaban con mano de obra esclavizada. El azúcar que producían representaba el 82 % de las exportaciones cubanas.
Algunos propietarios catalanes de plantaciones de caña trabajadas con mano de obra esclavizada fueron Sebastià Plaja Vidal, Joan Anglada Carreras, Joan Forgas Bayó y Jeroni Rabassa, en Puerto Rico; y, en Cuba, encontramos a Isidre Sicart Soler, Josep Carbó Martinell, los hermanos Pau Lluís y Tomàs Ribalta Serra, y Joaquim Fàbregas, entre otros. También fueron hacendados esclavistas y vecinos de Barcelona Josep. P. Taltavull Garcia (nacido en Maó), Agustín Goytisolo Lezarzaburu (nacido en Lekeitio) y los hermanos Antonio y Claudio López López (nacidos en Comillas).
El sistema de producción esclavista dio lugar a una sociedad en la que los propietarios de los ingenios vivían con una opulencia desmesurada, mientras que las personas esclavizadas malvivían en la miseria, sin ningún derecho y dedicadas exclusivamente a la tarea productiva.
El ingenio Flor de Cuba
Propiedad de la familia Arrieta, fundado en 1838 cerca de Matanzas. Fue uno de los más importantes de su época.
A mediados del siglo XIX Cuba era el principal productor de azúcar del mundo y en toda la isla proliferaron los llamados “ingenios”, haciendas coloniales que funcionaban con mano de obra esclava, destinadas a la producción de azúcares, mieles y aguardientes de caña. Integraban espacios agrícolas, edificios industriales, viviendas y edificios de servicios complementarios.
1. Casa del ingenio
Alojaba el molino para moler la caña de azúcar, de la que salían dos productos:
• El bagazo: las astillas de la caña
• El guarapo (el jarabe)
2. Casa de calderas
Destinada a la clarificación del guarapo, que se realizaba por evaporación en calderas
3. Casas de purga
Aquí se purgaba el jarabe para separar las mieles -o melaza- del azúcar, primero por drenaje o, más tarde, mediante centrifugadoras
4. Pisa de barro
El proceso finalizaba con la cristalización del azúcar en moldes, primero de barro y posteriormente de metal
5. Barracón
En el interior estaban los habitáculos de las personas esclavizadas. Estaba formado por un edificio de cuatro alas, lo que permitía separar a la gente según el sexo. En el primer piso se alojaba el personal contratado, principalmente de origen chino. En el patio central estaba el pozo y la cocina comunal
6. Corral de cochinos
Se criaban para abastecerse de alimento
7. Corral de bueyes
Se utilizaban en labores agrícolas
8. Arboleda
9. Casa de bagazo
Utilizada para almacenar el bagazo que servía de combustible
10. Casa principal
Donde vivían los propietarios
11. Estufa
Conectada a la casa de de purga
12. Caballería
13. Carpintería
14. Jardín
15. Huerta
Donde se producían las hortalizas para consumo propio
16. Alambique
Dentro estaba la maquinaria para convertir la melaza en aguardiente
17. Tanques del alambique
18. Almacén del depósito del alambique
19. Represa
20. Corral nuevo de bueyes
21. Arboleda de naranjos
CONDICIONES DE VIDA Y TRABAJO EN LOS INGENIOS
El proceso de trabajo empezaba por el cultivo de la caña de azúcar, tarea en la que la cosecha se hacía habitualmente de forma manual con machetes y hoces. La caña, una vez cortada, se transportaba al molino, que podía funcionar con la fuerza de animales de tiro o con energía hidráulica en las instalaciones más modernizadas; de la caña se extraía el primer zumo de la caña, el guarapo, que debía ser refinado varias veces para obtener otros productos derivados.
La purificación de esta melaza recibe el nombre de clarificación. El zumo pasaba en las calderas, donde se calentaba para eliminar de forma manual la espuma y las impurezas acumuladas en la superficie del líquido. Al terminar, pasaba a unos tanques, donde se cocía y se iba concentrando mediante la evaporación. Esta tarea era un proceso lento y requería mucha atención para evitar que el producto se quemara. De ahí se pasaba a la cristalización, poniendo el zumo obtenido en las pailas, donde se iba enfriando y se formaban los cristales de azúcar, que se clasificaban, se secaban al aire y se envasaban también manualmente.
Una parte del guarapo se podía dejar fermentar en el aire y, después, destilar en los alambiques, obteniendo de este proceso aguardiente.
Las personas esclavizadas eran las que llevaban a cabo todas estas tareas, caracterizadas por la dureza y exigencia de un esfuerzo físico muy grande en condiciones extremas de calor y humedad permanentes. Trabajaban jornadas de 10 horas, que, en tiempos de cosecha, podían llegar a 16 o incluso 20, con un par de descansos durante el día. La comida contenía alimentos calóricos para asegurar que tendrían fuerza para realizar el trabajo, pero esta dieta poco equilibrada a menudo afectaba también a la salud. La esperanza de vida media de estas personas no superaba los 15 años una vez llegaban a las plantaciones.
No todas las personas esclavizadas tenían los mismos derechos y deberes; existía una jerarquía determinada por factores como las características personales, las habilidades o, incluso, su origen, en función de la cual ocupaban puestos de trabajo distintos. Las personas destinadas al cultivo de la caña -los esclavos de campo- eran las más reprimidas y controladas, y las menos valoradas; en cambio, las que tenían oficios especializados en otras tareas del procesamiento de la caña de azúcar podían gozar de condiciones algo más favorables. En lo alto de esta pirámide, se situaban el maestro de azúcar, el maestro de aguardiente y el contramayoral, que disfrutaban de algún pequeño beneficio, como tener cabaña propia, recibir algo más de comida o una pequeña cantidad de azúcar y aguardiente cuando terminaba la producción.
Ante estas condiciones, las personas esclavizadas nunca se resignaron e idearon formas diversas de resistir y boicotear el sistema: acciones de sabotaje a la producción —a pesar de la férrea vigilancia y el fomento de la delación por parte de los propietarios de los ingenios—, y los intentos de revuelta nunca se detuvieron.
Personas esclavizadas trabajando en una plantación de café en el valle de Paraíba, Brasil.
Fotografía de Marc Ferrez (1882).
Campo de caña de azúcar, Cuba.
Fotografia d’autor desconegut de finals del segle XIX.
Personas trabajando en un campo de algodón.
Fotografia d’autor desconegut de finals del segle XIX.
Látigo
Arma hecha de cuero, utilizada para golpear a personas o animales, muy presente tanto en los barcos negreros como en los ingenios.
S. XIX.
Colección particular Javier Aznar
Grilletes
Se usaban para encadenar a una persona por los tobillos en algún lugar e impedir su libre movilidad.
S. XIX
MMB
















